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Capilla de La Cadellada

Capilla de La Cadellada

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Av. Roma, 4, 33011 Oviedo, Asturias, España
Capilla Iglesia
8.4 (23 reseñas)

Situada en las inmediaciones del moderno Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), la Capilla de La Cadellada se erige como un testimonio arquitectónico y social de una época pasada. No es un templo más en el paisaje ovetense; su historia está intrínsecamente ligada al antiguo Hospital Psiquiátrico, del cual es uno de los pocos vestigios que quedan en pie. Este edificio, proyectado inicialmente en 1926-27 por el arquitecto provincial Manuel Bobes Díaz y construido entre 1940 y 1944, presenta una dualidad que define la experiencia de cualquier visitante: es un monumento de indudable valor, excelentemente conservado, pero a la vez, una casa de culto sin culto regular.

Valor Histórico y Tesoros Artísticos

El principal atractivo de la Capilla de La Cadellada reside en su rica herencia. Concebida dentro de un ambicioso proyecto hospitalario de inspiración centroeuropea, la capilla servía como centro espiritual para pacientes y personal del psiquiátrico. Su arquitectura, de estilo historicista, se caracteriza por una sobria elegancia: una nave única de 19,30 por 8,10 metros con bóveda de cañón, una imponente torre-campanario de más de 27 metros de altura rematada por un capitel octogonal, y una fachada discreta donde destaca un relieve del escudo de Asturias. Es un edificio que, a pesar de su sencillez, transmite una gran solidez y propósito.

Sin embargo, la verdadera joya se encuentra en su interior. En el muro testero, presidiendo el espacio, se despliega un impresionante mural al temple de "La Santa Cena", obra del célebre pintor ovetense Paulino Vicente Rodríguez, realizado en 1961 (algunas fuentes indican 1963). Lo que hace a esta obra excepcionalmente conmovedora y única no es solo su calidad artística, sino la historia detrás de su creación: se dice que Paulino Vicente tomó como modelos para los apóstoles a los propios pacientes del hospital psiquiátrico. Este hecho dota a la pintura de una humanidad y un contexto social profundos, convirtiéndola en mucho más que una simple representación religiosa; es un documento social y un homenaje a las personas que habitaron aquel lugar.

Un Compromiso con la Preservación

Uno de los aspectos más positivos y destacables de la Capilla de La Cadellada es su excelente estado de conservación, fruto de un esfuerzo continuo por parte de las administraciones. Propiedad de la Consejería de Sanidad del Principado y gestionada por Gispasa, la capilla ha sido objeto de múltiples intervenciones a lo largo de los años. Se reparó su cubierta en 1986 y en 1996 se acometió una restauración integral tanto del edificio como del valioso mural de Paulino Vicente. Más recientemente, en 2020, se llevó a cabo una importante obra de 158.000 euros para restaurar la torre, la cubierta y la estructura, asegurando su estabilidad y protegiéndola del deterioro que amenazaba, sobre todo, al mural interior por las humedades. Este compromiso con su mantenimiento es una garantía de que su legado perdurará para futuras generaciones.

Además de su valor histórico, el entorno de la capilla ha adquirido un nuevo y emotivo significado. Se ha erigido un monumento junto a cinco tejos, árboles de gran simbolismo en Asturias, para rendir tributo a las víctimas asturianas de la pandemia de COVID-19. Esta adición contemporánea convierte el lugar en un espacio de memoria colectiva y reflexión, conectando su pasado con el presente de la comunidad.

El Principal Inconveniente: La Ausencia de Actividad Litúrgica

A pesar de todas sus virtudes, la Capilla de La Cadellada presenta un inconveniente fundamental para quienes buscan un lugar de culto activo. Actualmente, la capilla se encuentra en desuso litúrgico. Esto significa que no hay horarios de misas establecidos, ni se celebra la misa dominical de forma regular. Para los fieles que buscan en internet términos como "iglesias y horarios de misas" o "horario de misa hoy" en Oviedo, encontrarán que esta capilla no ofrece servicios religiosos abiertos al público. Portales especializados en la búsqueda de misas confirman que no hay celebraciones programadas.

Esta situación es la principal crítica que se le puede hacer desde la perspectiva de un feligrés. Aunque el edificio está catalogado como "operacional" en términos de mantenimiento, su función como parroquia o centro de culto está suspendida. En el pasado, sirvió temporalmente como sede para la Parroquia de Nuestra Señora de Covadonga e incluso existió un convenio para su uso por parte de la feligresía, integrando a los pacientes del hospital con la comunidad local. Sin embargo, desde el cierre del antiguo psiquiátrico y la construcción del nuevo HUCA, su propósito ha quedado en un limbo. Las propuestas para darle un uso, como convertirla en un centro cultural, han sido debatidas, pero su futuro funcional sigue siendo incierto.

Un Monumento para Visitar, no para Rezar

En definitiva, la Capilla de La Cadellada es un lugar de visita obligada para los amantes de la historia, el arte y la arquitectura en Oviedo. Es un espacio que narra una parte importante del pasado de la ciudad, resguardado en una estructura bien conservada y enriquecido por una obra de arte de un valor humano incalculable. La posibilidad de que sea declarada Bien de Interés Cultural (BIC) subraya su relevancia patrimonial.

No obstante, es crucial que los potenciales visitantes ajusten sus expectativas. Si lo que se busca es una iglesia cerca de mí para asistir a una celebración eucarística, este no es el lugar adecuado. Su valor no reside en su vida litúrgica activa, sino en su condición de cápsula del tiempo, un monumento silencioso que ofrece una lección de historia y arte. Es un lugar para la contemplación y el recuerdo, un tesoro patrimonial que ha sido salvado de la demolición gracias, precisamente, al arte que alberga en su interior.

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