Ermita de San Bernardo
AtrásUbicada en un alto en el centro del barrio de Baldatika, la Ermita de San Bernardo se presenta como un punto de interés singular dentro de la comarca de Busturialdea y la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Este templo, de construcción sencilla pero robusta, encarna la esencia de las iglesias y ermitas de Bizkaia, fusionando su función espiritual con un profundo arraigo en el paisaje y la historia local. Su valoración general por parte de los visitantes es excepcionalmente alta, aunque se basa en un número muy reducido de opiniones, lo que sugiere una experiencia muy positiva para aquellos pocos que la han documentado públicamente.
Valor arquitectónico y paisajístico
La ermita posee una planta rectangular de aproximadamente 15,70 por 7,30 metros, con muros de mampostería a la vista que le confieren un carácter rústico y auténtico. Su estructura se complementa con una sacristía adosada, una cubierta a dos aguas y una característica espadaña de tres cuerpos que alberga las campanas, rematada por una cruz de hierro. Estos elementos son típicos de la arquitectura religiosa rural vasca. A pesar de su aparente simplicidad, el edificio cuenta con detalles cuidados como una puerta adintelada, dos ventanas en arco apuntado y una ventana circular, que dotan de personalidad al conjunto. El interior, con pavimento de cemento en la nave y madera en el presbiterio, alberga un coro también de madera y varias imágenes religiosas, destacando la de San Bernardo. Un aspecto notable son las pinturas interiores que simulan elementos arquitectónicos como sillares y pilastras, y especialmente, las escenas en el altar que representan a San Bernardo en labores agrícolas, sembrando y segando maíz, un detalle que vincula directamente la fe con la vida rural de la zona.
Sin duda, uno de los atributos más elogiados de la Ermita de San Bernardo es su emplazamiento. Situada en un punto elevado, ofrece lo que un visitante describió como "un lugar excepcional con vistas sobre una zona de Urdaibai". Esta posición privilegiada no solo proporciona una panorámica impresionante de la ría y su entorno natural, sino que también crea una atmósfera de paz y recogimiento, alejada del ruido y el ajetreo cotidiano. Esta combinación de patrimonio religioso y belleza natural la convierte en un destino atractivo tanto para fieles como para senderistas y amantes de la naturaleza que recorren la reserva.
Historia y vida religiosa de la ermita
La historia del templo se remonta a mediados del siglo XVII. Según la documentación, en junio de 1648, los vecinos de Baldatika y Olaeta solicitaron al Cabildo eclesiástico de Gernika-Lumo la construcción de una ermita en su barrio. Eclesiásticamente, pertenece a la parroquia de San Pedro de Lumo. A lo largo de su historia, ha albergado diversas imágenes; se tiene constancia de que una figura de San Matías fue quemada por estar deteriorada y otras dos fueron vendidas. A principios de la segunda década del siglo XXI, la ermita fue objeto de una renovación integral, tanto exterior como interior, lo que garantiza su buen estado de conservación actual. De hecho, en 2011, el Ayuntamiento de Forua anunció la finalización de la primera fase de rehabilitación con el objetivo de destinarla también a equipamiento sociocultural para los vecinos, con espacios para biblioteca, exposiciones o talleres.
Celebraciones y horarios de misas
Para los fieles interesados en las celebraciones litúrgicas, es fundamental comprender la naturaleza de este lugar de culto. La principal celebración tiene lugar el 20 de agosto, festividad de San Bernardo Abad, día en el que se celebra una misa en honor a San Bernardo seguida de una popular romería. Antiguamente, era tradición obsequiar a los asistentes con vino y bacalao. Sin embargo, es importante destacar que la ermita actualmente no tiene culto dominical regular. Esta es una de las principales desventajas para quienes buscan un horario de misas semanal. A diferencia de las iglesias parroquiales, las ermitas aisladas como esta suelen limitar sus servicios a fechas muy señaladas. Por lo tanto, no es el lugar adecuado para asistir a una misa dominical habitual.
Quienes deseen información específica sobre posibles misas o eventos fuera de la festividad principal, deberán contactar con la parroquia de Busturia o la unidad pastoral correspondiente, ya que no se publica un calendario fijo. La falta de información accesible sobre los servicios religiosos es un punto débil para los visitantes con motivaciones puramente espirituales que no conocen las costumbres locales.
Aspectos a considerar antes de la visita
Accesibilidad y servicios
Llegar a la ermita requiere tomar una carretera vecinal desde la vía que une Gernika-Lumo con Forua, encontrándose a poco más de 3 kilómetros desde el desvío. Si bien el acceso por carretera es claro, su ubicación en un barrio rural y en un alto puede suponer una dificultad para personas con movilidad reducida. Al ser una ermita y no un complejo parroquial, los servicios disponibles en el lugar son prácticamente nulos. No se debe esperar encontrar aseos públicos ni otras comodidades; es un lugar para una visita centrada en la contemplación, la oración o el disfrute del paisaje.
Un destino de doble faceta
la Ermita de San Bernardo es un lugar con un encanto considerable, pero cuyo atractivo depende de las expectativas del visitante. Como punto de interés histórico y paisajístico, es sobresaliente. Su arquitectura tradicional, su buen estado de conservación y las vistas espectaculares de Urdaibai la convierten en una visita muy recomendable. Es un refugio de tranquilidad y un excelente ejemplo del patrimonio etnográfico de la región.
No obstante, como centro de culto regular, su función es limitada. La ausencia de un horario de misas fijo y la concentración de su actividad litúrgica en la fiesta patronal del 20 de agosto la hacen menos práctica para la práctica religiosa cotidiana. Es un lugar para la celebración anual y la visita esporádica, más que para el seguimiento de una vida parroquial activa. Los potenciales visitantes deben tener clara esta distinción para valorar en su justa medida lo que la Ermita de San Bernardo puede ofrecer.