Cripta de Santa Leocadia
AtrásUbicada en las entrañas de la Catedral de San Salvador de Oviedo, la Cripta de Santa Leocadia se presenta como un vestigio fundamental del arte prerrománico asturiano. A menudo pasa desapercibida para muchos visitantes, eclipsada por la magnificencia de la Cámara Santa que se erige justo encima. Sin embargo, este espacio subterráneo, accesible desde el claustro, constituye uno de los testimonios más antiguos y valiosos del conjunto catedralicio, un lugar que encapsula siglos de historia, fe y resiliencia.
Construida durante el apogeo del Reino de Asturias, su datación exacta es objeto de debate entre historiadores, situándola entre los reinados de Alfonso II el Casto (791-842) y Alfonso III el Magno (866-910). Concebida como panteón, su función principal era albergar reliquias de mártires, entre las que destacaban las de Santa Leocadia, virgen y mártir toledana, y las de San Eulogio y Santa Leocricia, traídas desde Córdoba en el año 884. Este hecho convirtió al recinto en un importante centro de peregrinación mucho antes de que la propia catedral alcanzara su configuración gótica actual.
Una Arquitectura Sobria y Simbólica
El interior de la cripta destaca por su austeridad y solemnidad. Se trata de un espacio rectangular de unos 10 metros de largo por 3 de ancho, cubierto por una robusta bóveda de cañón que se eleva a poco más de dos metros de altura. Esta estructura se apoya en un zócalo de piedra que recorre sus muros, creando una atmósfera de recogimiento. El espacio se divide en dos áreas principales: una pequeña nave de acceso y un presbiterio al fondo, donde se ubica un altar monolítico que, según la tradición, descansa sobre la tumba de Dulcidio, el presbítero que gestionó el traslado de las reliquias cordobesas.
A diferencia de templos posteriores, la cripta es iconoclasta, es decir, carece de representaciones figurativas. Su ornamentación se limita a elementos simbólicos, como la ventana del presbiterio que alberga una celosía con una cruz griega, permitiendo el paso de una luz tenue que acentúa el carácter místico del lugar. En el suelo, que en parte conserva el pavimento original, se encuentran varias laudas sepulcrales de gran valor histórico y artístico, recientemente restauradas para devolverles su esplendor original.
Un Espacio de Culto y Veneración Histórica
Aunque la Cripta de Santa Leocadia es un lugar de profunda carga espiritual, no es el templo principal para los oficios religiosos cotidianos. Quienes busquen información detallada sobre iglesias y horarios de misas en el complejo catedralicio deben dirigir su atención a la nave principal. La Catedral de San Salvador mantiene un programa litúrgico activo y constante.
- Misas de Lunes a Sábado: Generalmente se celebran a las 09:15 h. y a las 12:00 h.
- Misas en Sábados y Vísperas de Precepto: Se añade una misa a las 18:30 h.
- Misas en Domingos y Festivos de Precepto: Los horarios suelen ser a las 10:00 h, 11:00 h, 12:00 h (Capitular), 13:00 h y 18:30 h.
Para obtener el horario de misas hoy y confirmar cualquier celebración especial, es siempre recomendable consultar los paneles informativos de la catedral o su página web oficial, ya que los horarios pueden variar. La cripta, por su parte, se mantiene como un espacio para la veneración silenciosa y el descubrimiento histórico, incluido dentro del circuito de visita cultural del templo.
La Tragedia de 1934: Destrucción y Memoria
Uno de los aspectos más oscuros y a la vez definitorios de la historia reciente de la cripta es el brutal atentado que sufrió durante la Revolución de Asturias en octubre de 1934. En la madrugada del día 11, un grupo de revolucionarios colocó una potente carga de dinamita en su interior con el objetivo de destruir la Cámara Santa, situada justo encima. La explosión fue devastadora, reduciendo a escombros gran parte de ambos recintos y causando daños irreparables al tesoro catedralicio, incluyendo el Apostolado románico y reliquias de valor incalculable como el Arca Santa y las cruces de los Ángeles y de la Victoria.
Este acto de violencia anticlerical fue una catástrofe para el patrimonio cultural español. Sin embargo, la posterior reconstrucción, llevada a cabo con esmero, permitió recuperar gran parte de la estructura y restaurar muchas de las piezas dañadas. Este episodio, aunque trágico, añade una capa de significado al lugar, convirtiéndolo en un símbolo de la fragilidad del patrimonio pero también de la capacidad de recuperación. Visitar la cripta es, por tanto, también un acto de memoria histórica.
Aspectos a Considerar para la Visita
Para los potenciales visitantes, es importante sopesar tanto los puntos positivos como los negativos.
Lo más destacado:
- Valor Histórico-Artístico: Es uno de los ejemplos más puros y antiguos del arte prerrománico en España, un viaje directo a los orígenes del Reino de Asturias.
- Atmósfera Única: Su carácter subterráneo, su sobriedad y la escasa afluencia de público en comparación con otras áreas de la catedral ofrecen una experiencia de visita íntima y reflexiva.
- Buena Conservación: A pesar del atentado de 1934, el estado actual de la cripta es excelente, y la reciente restauración de sus laudas permite apreciar detalles con gran nitidez.
Puntos a tener en cuenta:
- Ubicación Escondida: Como señalan varios visitantes, es fácil pasarla por alto. Se debe buscar activamente el acceso desde el claustro para no perderse esta joya.
- Falta de Servicios Litúrgicos Regulares: No es el lugar para asistir a una misa dominical. Es un espacio monumental, no una parroquia activa en ese sentido. La búsqueda de Misas en Oviedo debe centrarse en la nave principal de la Catedral u otras iglesias de la ciudad.
- Entrada de Pago: El acceso a la cripta está incluido en la entrada general de la visita cultural a la Catedral de Oviedo. Aunque el precio es necesario para el mantenimiento del vasto complejo, puede ser un factor a considerar para algunos presupuestos.
En definitiva, la Cripta de Santa Leocadia es mucho más que un simple sótano. Es un panteón real, un santuario de mártires y un superviviente de la historia. Un lugar que exige ser buscado y que recompensa al visitante con la serena elocuencia de sus piedras milenarias, testimonio silencioso de la fe, el arte y las convulsiones de una nación.