Capilla/Ermita de San Juan de Amandi
AtrásEn la parroquia de Amandi, a poca distancia de Villaviciosa, se encuentra una pequeña construcción religiosa que a menudo suscita interés y, en ocasiones, confusión: la Capilla o Ermita de San Juan. Este coqueto templo se halla en un entorno de gran belleza natural, pero su valoración exige comprender su contexto, especialmente su relación con su vecina más famosa, la iglesia románica de San Juan de Amandi.
A primera vista, el principal atributo de esta ermita es su encanto visual. Se trata de una construcción sencilla y cuidada, con un pórtico que invita al resguardo y una espadaña que se eleva modestamente. Las opiniones de quienes la visitan coinciden en calificarla como "preciosa" y "vistosa", destacando a menudo las flores que adornan su exterior y la convierten en un punto muy fotogénico. Su ubicación es, sin duda, uno de sus puntos fuertes. Se puede llegar a ella a través de una agradable senda peatonal que parte desde Villaviciosa bordeando el río, lo que la convierte en el destino de un tranquilo paseo familiar.
Un Refugio para Peregrinos y un Punto de Confusión
Uno de los aspectos más valorados y prácticos de esta capilla es la fuente de agua fresca situada en su parte trasera. Este detalle no es menor, ya que la ermita se encuentra en pleno trazado del Camino de Santiago, concretamente en la ruta conocida como el "Camín de Xixón a Cuadonga" (Camino de Gijón a Covadonga). Para los peregrinos y senderistas, esta fuente es un servicio fundamental, un lugar ideal para descansar y reponer fuerzas antes de continuar el viaje.
Sin embargo, es aquí donde surge una importante aclaración. Muy cerca de esta ermita se alza la imponente Iglesia de San Juan de Amandi, una de las joyas del románico asturiano, declarada Monumento Nacional en 1931. Esta iglesia, datada en el siglo XIII, es célebre por su extraordinaria decoración escultórica en capiteles y canecillos, y es a ella a la que algunos estudiosos han apodado la "Capilla Sixtina del románico asturiano" por su riqueza artística. Es crucial que el visitante no confunda ambas edificaciones. La pequeña capilla es un lugar de gran encanto, pero el tesoro arquitectónico y artístico de fama regional es la iglesia parroquial, situada a escasos metros.
Aspectos a Considerar Antes de la Visita
Horarios de Misas y Acceso
Aquí reside una de las principales desventajas para el visitante con intereses litúrgicos. Al tratarse de una pequeña ermita y no de una de las principales parroquias de Asturias, no dispone de un calendario regular de celebraciones. La búsqueda de horarios de misas para esta capilla específica suele ser infructuosa. Lo más probable es que solo albergue ceremonias en ocasiones muy puntuales, como su fiesta patronal. Por lo tanto, si el objetivo es asistir a una misa, es más recomendable consultar los horarios de la iglesia parroquial de San Juan de Amandi o de otras iglesias en Villaviciosa. Además, como es común en este tipo de construcciones rurales, la ermita suele permanecer cerrada al público, por lo que la visita se limita a la contemplación de su exterior y el disfrute de su apacible entorno.
Valoración General
En definitiva, la Capilla de San Juan de Amandi es un destino que merece una valoración positiva, siempre que se tengan las expectativas correctas. No es un gran monumento ni un centro de actividad religiosa constante. Sus puntos fuertes son:
- Su estética cuidada y su ambiente tranquilo y fotogénico.
- El entorno natural que la rodea, accesible a través de una agradable senda.
- Su utilidad práctica como punto de descanso y avituallamiento para peregrinos del Camino de Santiago gracias a su fuente.
Por otro lado, los puntos a tener en cuenta son:
- La alta probabilidad de encontrarla cerrada, impidiendo el acceso a su interior.
- La ausencia de un horario de misas regular, lo que puede decepcionar a quien busque un servicio religioso.
- La posible confusión con la cercana y monumental iglesia románica de San Juan de Amandi, que es el principal foco de interés histórico-artístico de la zona.
Visitar esta ermita es una experiencia recomendable para quienes aprecian la arquitectura popular, la tranquilidad del paisaje asturiano y los pequeños detalles que enriquecen rutas como la jacobea. Es un complemento perfecto a la visita obligada de la iglesia románica, ofreciendo un contrapunto de sencillez y encanto popular.