Ermita de Casquita
AtrásUbicada en la divisoria de las parroquias de Amandi y Grases, en el concejo de Villaviciosa, la Ermita de Casquita, también conocida como Capilla de San Blas, se presenta como un modesto pero significativo edificio del siglo XVII. No es una gran catedral ni una basílica imponente; su valor reside en su sencillez, su historia como "capilla de vecinos o devoción" y, sobre todo, en su papel crucial como un faro para los peregrinos del Camino de Santiago. Es un lugar donde la piedra guarda tanto oraciones locales como las dudas y esperanzas de caminantes de todo el mundo.
A simple vista, es una construcción humilde y encantadora. De reducidas dimensiones, con una sola planta y un techo a dos aguas coronado por una pequeña espadaña con su campana, la ermita refleja la arquitectura religiosa rural asturiana. Su interior, igualmente modesto, alberga la imagen de San Blas, el obispo invocado para los males de garganta, cuya festividad se celebra el 3 de febrero. Esta fecha marca uno de los pocos momentos del año en que la ermita cobra una vida litúrgica vibrante, ya que los vecinos han recuperado la tradicional romería en su honor.
Un Cruce de Caminos Decisivo
El principal atributo de la Ermita de Casquita, y lo que la convierte en un punto de referencia ineludible, es su ubicación estratégica en el Camino de Santiago. Justo en este punto, los peregrinos que recorren el Camino del Norte o de la Costa se enfrentan a una de las decisiones más importantes de su viaje. La señalización no deja lugar a dudas: aquí el camino se bifurca. Una opción es continuar de frente, siguiendo la ruta costera hacia Gijón para reunirse más adelante con el trazado principal en Avilés. La otra opción es desviarse a la izquierda, en dirección a Oviedo, para conectar con el legendario y exigente Camino Primitivo, la ruta original.
Esta encrucijada transforma a la ermita en mucho más que un edificio religioso; es un lugar de deliberación, de despedidas y de nuevos comienzos. Los peregrinos que han compartido kilómetros y experiencias a menudo deben separarse aquí, eligiendo rutas distintas. Las opiniones de quienes han pasado por allí reflejan la carga emocional y simbólica del lugar, describiéndolo como "uno de esos cruces que no te olvidarás". La ermita se convierte en un testigo silencioso de innumerables decisiones personales, guiadas por la intuición, la preparación física o el deseo de visitar la Catedral de San Salvador en Oviedo.
Hospitalidad y Servicios para el Peregrino
La comunidad local es plenamente consciente de la importancia de este enclave. La ermita es descrita por los caminantes como un lugar "limpio y acogedor". Uno de los aspectos más valorados es que ofrece todo lo que un peregrino necesita en ese momento crucial: un espacio para el descanso y la reflexión y, fundamentalmente, la posibilidad de sellar la credencial. Este servicio, mantenido gracias a la dedicación de los vecinos, es un detalle de incalculable valor para quienes documentan su peregrinaje.
La hospitalidad va más allá. Los testimonios hablan maravillas de la gente del pueblo, y en especial de iniciativas como la de una vecina, Mari Paz Campa, que durante años ha instalado una mesa con avituallamiento a la puerta de su casa, justo al lado de la capilla. Ofrece de forma desinteresada agua, fruta, café y frutos secos, consciente de que los peregrinos afrontan un tramo de varios kilómetros sin servicios. Este gesto, junto a su personaje "Faunino" que desea "Buen Camino", personifica el espíritu de acogida que define a Casquita y que deja una huella imborrable en los viajeros.
Aspectos a Considerar: Iglesias y Horarios de Misas
Si bien su valor histórico y como hito del Camino es indiscutible, quienes busquen una experiencia de culto regular pueden encontrar limitaciones. La Ermita de Casquita no funciona como una parroquia con un calendario litúrgico estable. La búsqueda de un horario de misas en Villaviciosa que incluya esta capilla probablemente resultará infructuosa para la mayor parte del año. No hay una misa dominical establecida ni oficios semanales.
Las celebraciones religiosas se concentran en eventos muy específicos. La más destacada es la fiesta de San Blas, el 3 de febrero, que incluye misa solemne, procesión y la tradicional subasta del ramo ("puya'l ramu"). Fuera de esta festividad y quizás alguna otra celebración puntual organizada por los vecinos, la ermita permanece como un lugar de oración personal y visita turística, más que como un centro de culto activo. Por lo tanto, para los feligreses que deseen asistir a misa, es recomendable consultar los horarios de las iglesias en Asturias de mayor tamaño, como la Iglesia Parroquial de Santa María en el centro de Villaviciosa.
Lo Positivo y lo Negativo en Perspectiva
Puntos Fuertes:
- Ubicación estratégica: Es un punto de bifurcación vital y simbólico en el Camino de Santiago, ofreciendo a los peregrinos la elección entre la ruta de la Costa y el Camino Primitivo.
- Alto valor simbólico y emocional: Para los peregrinos, es un lugar de decisión y reflexión que marca profundamente su experiencia.
- Hospitalidad excepcional: La acogida de los vecinos, la disponibilidad del sello para la credencial y los gestos solidarios son muy elogiados.
- Encanto y belleza: La ermita es una construcción del siglo XVII, pequeña y bonita, en un entorno rural tranquilo que invita a la paz.
Áreas de Mejora o a Tener en Cuenta:
- Falta de servicios religiosos regulares: No es el lugar adecuado para quien busca asistir a misa de forma regular. La actividad litúrgica es prácticamente inexistente salvo en la fiesta patronal.
- Información limitada sobre Iglesias y Horarios de Misas: La falta de un programa regular hace que sea difícil para los visitantes planificar una asistencia a cualquier tipo de servicio religioso.
- Dimensiones reducidas: Su pequeño tamaño, aunque parte de su encanto, la hace inadecuada para grupos grandes.
En definitiva, la Ermita de Casquita es un tesoro de Villaviciosa cuya valía se mide en dos varas muy distintas. Para el peregrino, es un lugar fundamental, un punto de inflexión cargado de significado y arropado por una hospitalidad conmovedora. Para el visitante o feligrés local, es una hermosa y antigua capilla, perfecta para una visita tranquila y para la celebración anual de San Blas, pero no un centro para la práctica religiosa semanal. Su verdadera esencia no reside en la frecuencia de sus misas, sino en ser el custodio silencioso de un cruce de caminos, tanto físicos como espirituales.