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Iglesia de Santo Tomás

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Pl. de la Iglesia, 5, 26200 Haro, La Rioja, España
Iglesia Iglesia católica
9 (193 reseñas)

Ubicada en el cerro de La Mota, visible desde múltiples puntos de Haro, la Iglesia de Santo Tomás Apóstol se erige como un notable edificio de culto católico que ha sido testigo de la evolución arquitectónica y espiritual de la región. Declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931, su estructura actual es el resultado de diversas fases constructivas que abarcan desde el siglo XVI hasta el XVIII, levantándose sobre los cimientos de un templo anterior. Esta superposición de estilos y épocas le confiere una riqueza visual y un profundo interés tanto para fieles como para aficionados a la historia del arte.

Una Fachada que es un Retablo de Piedra

El primer impacto visual que ofrece el templo es su monumental portada principal, una de las joyas del arte plateresco en La Rioja. Atribuida a Felipe Vigarny, uno de los maestros escultores del Renacimiento español, o a su círculo, la fachada se despliega como un gran retablo tallado en piedra. Con un diseño que recuerda a un arco de triunfo, presenta una detallada iconografía que incluye escenas del Calvario, imágenes de los Apóstoles y la figura del Padre Eterno, flanqueados por los escudos nobiliarios de la familia Velasco, mecenas de la obra. La profusa decoración con elementos renacentistas como candelieri, grutescos y guirnaldas, restaurada en 1999, marca la introducción de las formas italianas en la región y sirve de magnífico preludio a la solemnidad de su interior.

La torre, de imponente presencia, es otro elemento que define la silueta de la iglesia. Su construcción se realizó en dos fases bien diferenciadas: la parte inferior, de base cuadrada y estilo gótico, fue obra de Juan de Raón en 1671, mientras que el cuerpo superior, que alberga el campanario de forma octogonal y se remata con una cúpula barroca con linterna, fue añadido por Agustín Ruiz de Azcárraga en 1720. Esta combinación de estilos, lejos de desentonar, crea un diálogo arquitectónico que narra la larga historia del edificio.

El Interior: Un Bosque de Palmeras Góticas

Al cruzar el umbral, el visitante se encuentra con un espacio sobrecogedor. El interior responde al modelo de "iglesia de salón" o Hallenkirche, de origen alemán, caracterizado por tener sus tres naves a la misma altura. Esta disposición, poco común, genera una sensación de amplitud y unidad espacial. El elemento más distintivo son, sin duda, sus quince bóvedas de crucería estrellada. Los nervios de piedra se entrelazan formando complejos patrones geométricos que, según la percepción popular, asemejan las hojas de una palmera, creando una suerte de bosque pétreo sobre las cabezas de los asistentes.

El altar mayor está presidido por un grandioso retablo barroco, considerado el más grande de La Rioja. Realizado en 1730 en madera policromada, su diseño abigarrado y su rica decoración, llena de detalles dorados y columnas salomónicas, encarnan el principio del Horror Vacui o "miedo al vacío", buscando impresionar y llenar cada rincón con un profundo sentido de lo sagrado. Otros elementos de interés en su interior son la sillería del coro, de finales del siglo XVII, y el órgano, datado en 1798. Además, la iglesia alberga una curiosidad única: una colección de vinos de misa procedentes de diversas partes del mundo, un guiño a la cultura vitivinícola tan arraigada en Haro.

La Experiencia del Visitante: Entre la Pasión Voluntaria y la Presión del Donativo

La visita a Santo Tomás se ve enormemente enriquecida por la labor de un equipo de voluntarios. Numerosos visitantes destacan la pasión y el conocimiento con que estas personas guían los recorridos. Por un donativo simbólico, generalmente de un euro, ofrecen explicaciones detalladas sobre la historia, la arquitectura y los tesoros que alberga el templo. Esta iniciativa no solo facilita una comprensión más profunda del monumento, sino que también transmite un cariño especial por el patrimonio local. En ocasiones, incluso es posible acceder a zonas normalmente restringidas, como las cubiertas, para apreciar de cerca los trabajos de restauración y disfrutar de vistas panorámicas.

Sin embargo, no todas las experiencias son uniformemente positivas. Algunos visitantes han manifestado sentirse incómodos ante la insistencia de personal en la entrada para que se realice un donativo antes de acceder. Si bien las donaciones son fundamentales para el mantenimiento de estos edificios históricos, la forma en que se solicitan puede generar una impresión negativa y empañar la bienvenida. Es un aspecto a tener en cuenta, aunque parece tratarse de situaciones puntuales que no deben desmerecer el valor general de la visita.

Información Práctica: Horarios de Misas y Visitas

Uno de los mayores inconvenientes para los potenciales visitantes es el horario de apertura, que es extremadamente limitado. La iglesia solo está abierta para visitas turísticas los fines de semana: los sábados de 11:00 a 13:30 y de 16:30 a 19:00, y los domingos de 11:00 a 13:30. Permanece cerrada al turismo de lunes a viernes, lo que puede suponer una decepción para quienes viajan entre semana. Es muy recomendable consultar los horarios de misas y visitas antes de planificar el viaje, contactando directamente con la parroquia o la oficina de turismo de Haro.

En cuanto a los servicios religiosos, los horarios de misas en la Iglesia de Santo Tomás suelen ser específicos. Generalmente, hay misa los domingos y festivos a las 10:30h. Para las misas de diario y otros servicios, es aconsejable verificar la información en la web oficial de la parroquia (`parroquiadeharo.org`) o en portales especializados, ya que pueden variar según la época del año. Para aquellos interesados en asistir a una celebración, es importante diferenciar el horario de culto del horario de visita turística. La iglesia cuenta con acceso para sillas de ruedas, un punto a favor en cuanto a accesibilidad.

La Iglesia de Santo Tomás es, sin duda, una de las iglesias en Haro que merece una visita detenida. Su valor arquitectónico es innegable, con una portada plateresca de primer nivel y un interior gótico que no deja indiferente. La labor de los guías voluntarios añade un valor incalculable a la experiencia. No obstante, los potenciales visitantes deben planificar su viaje con cuidado, teniendo en cuenta los restrictivos horarios de apertura turística y la posibilidad de encontrarse con una solicitud de donativo algo insistente en la entrada. Pese a estos detalles, la belleza y la historia contenidas en sus muros la convierten en una parada fundamental para comprender el rico patrimonio de Haro.

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