Ermita de San Pelayo
AtrásLa Ermita de San Pelayo, ubicada en la parroquia de Cienfuegos, concejo de Quirós, es una de esas construcciones que encapsulan siglos de historia, fe y leyenda asturiana. No se trata de un templo monumental, sino de un edificio sobrio y solitario que se alza sobre una colina, un testimonio pétreo que ha sobrevivido al paso del tiempo y que hoy se presenta como un punto de interés notable para quienes buscan conectar con la historia más profunda de la región. Su valoración general es muy positiva entre los escasos visitantes que han compartido su experiencia, destacando su enorme carga histórica y su atmósfera singular.
El edificio que se puede visitar actualmente data del siglo XVII, pero su origen es considerablemente más antiguo. La construcción se realizó en dos fases claramente diferenciadas: inicialmente, se erigió la zona del presbiterio o altar, que constituye el núcleo original. Posteriormente, en una fecha que no ha quedado registrada con exactitud, se le adosó una nave rectangular más amplia, con un característico tejado a dos aguas, otorgándole la planta que conserva en la actualidad. Esta evolución constructiva es común en muchas iglesias rurales, que crecían según las necesidades de la comunidad.
Un interior con sorpresas artísticas e históricas
A pesar de su aparente sencillez exterior, el interior de la Ermita de San Pelayo alberga detalles de gran valor. El ábside está cubierto por una bóveda de cañón que, para sorpresa de muchos, se encuentra decorada con pinturas que datan de los siglos XVII o XVIII. Estas representaciones pictóricas, que muestran ángeles y elaborados cortinajes, aportan un toque de color y sofisticación a un espacio por lo demás austero. Aunque en el pasado tuvo un pequeño retablo que lamentablemente ha desaparecido, la ermita todavía conserva la imagen del santo titular, San Pelayo, una talla de hechura popular que refleja la devoción sencilla y directa de las gentes del lugar.
La Leyenda de Cienfuegos: El origen de un nombre
Uno de los aspectos más fascinantes de esta ermita no reside en su arquitectura, sino en la leyenda que se asocia a su construcción. Según la tradición oral, transmitida de generación en generación, el templo se levantó para conmemorar una victoria decisiva de los cristianos sobre las tropas musulmanas. La leyenda cuenta que, viéndose en inferioridad numérica, los cristianos idearon una astuta estrategia: atacaron durante la noche portando antorchas, dando la impresión de ser un ejército mucho más numeroso. Este ardid, que culminó con la victoria cristiana, habría dado nombre a la parroquia: "Cien-Fuegos". Cerca del lugar, un remanso del río conocido como el "Pozo de los moros" es señalado por la tradición como el lugar donde se arrojaron los cuerpos de los vencidos, añadiendo una capa más de folclore a este enclave histórico.
¿Un lugar sagrado desde tiempos inmemoriales?
Más allá de la leyenda medieval, existen indicios que sugieren que la sacralidad del lugar podría ser muy anterior al cristianismo. Algunos conocedores de la zona especulan con la posibilidad de que la ermita se edificase sobre un túmulo o un dolmen prehistórico, una práctica común para "cristianizar" lugares de culto pagano. Esta hipótesis se ve reforzada por la toponimia cercana; un reguero próximo es conocido como "de las monxas", lo que podría aludir no a monjas cristianas, sino a divinidades o figuras femeninas de cultos prerromanos vinculados a la naturaleza y, en especial, a las aguas. La propia ubicación aislada del templo, junto a un arroyo, es un patrón que se repite en otros lugares de culto ancestral. Sin embargo, es importante señalar que, hasta la fecha, no se han realizado excavaciones arqueológicas que puedan confirmar estas interesantes teorías.
Valoración de la visita: Lo bueno y lo malo
Visitar la Ermita de San Pelayo es una experiencia que ofrece múltiples recompensas, pero también presenta ciertos desafíos que los potenciales visitantes deben considerar.
Aspectos Positivos
- Riqueza histórica y cultural: Es un lugar cargado de historia, desde su arquitectura del siglo XVII hasta las leyendas medievales y las posibles raíces paganas.
- Entorno natural: Su ubicación en un paraje tranquilo y apartado del bullicio la convierte en un destino ideal para quienes buscan paz y un contacto auténtico con el paisaje asturiano.
- Arte inesperado: Las pinturas de la bóveda son un elemento artístico de gran interés que no se espera encontrar en una ermita de estas características.
- Autenticidad: Al estar fuera de los circuitos turísticos masivos, ofrece una experiencia genuina y sin aglomeraciones.
Aspectos a Mejorar
- Información sobre horarios de misas: Este es, sin duda, el principal punto débil para los fieles o visitantes interesados en los servicios religiosos. No existe un horario de misas fijo y público disponible en internet. La información sobre celebraciones litúrgicas es prácticamente inexistente online, lo que dificulta enormemente la planificación de una visita con fines de culto.
- Accesibilidad: Al ser una ermita rural y aislada, el acceso puede no ser sencillo para personas con movilidad reducida.
- Falta de investigación: La ausencia de estudios arqueológicos deja en el aire algunas de las preguntas más interesantes sobre su origen, lo que puede resultar frustrante para los apasionados de la historia.
Recomendaciones para el visitante
Para aquellos que deseen visitar la Ermita de San Pelayo, la planificación es clave. Dada la dificultad para encontrar información actualizada, especialmente en lo que respecta a los Iglesias y Horarios de Misas, la recomendación más importante es contactar directamente con la parroquia. El número de teléfono facilitado, 985 62 50 51, es la vía más fiable para consultar si el templo está abierto, si hay alguna misa programada o si es posible concertar una visita. No se debe confiar en la información genérica de portales turísticos, ya que las misas en San Pelayo o en la parroquia de Cienfuegos no siguen un calendario regular y público. Para los interesados en profundizar en su historia, el blog de la parroquia de Cienfuegos, aunque antiguo, sigue siendo una fuente de información valiosa.