Iglesia de Santa Columba
AtrásLa Iglesia de Santa Columba, ubicada en la pequeña entidad de Argandoña, representa uno de esos ejemplos de arquitectura medieval que, pese a su notable valor histórico y artístico, a menudo queda eclipsado por vecinos más imponentes. En este caso, la sombra la proyecta el cercano y célebre Santuario de Estíbaliz. Sin embargo, este templo del siglo XIII, de estilo tardorrománico, posee una personalidad y unos tesoros que merecen una atención particular, aunque acceder a ellos presente serios desafíos para el visitante.
Un Exterior que Narra Historias en Piedra
A primera vista, la iglesia destaca por la calidad de su construcción en sillería bien escuadrada. Su elemento más sobresaliente es, sin duda, el ábside semicircular. Este no es un simple muro curvado; es un lienzo de piedra articulado por cuatro columnas adosadas que lo dividen en cinco paños, una estructura que le confiere ritmo y solidez. La influencia del taller de Estíbaliz es innegable y se manifiesta en la decoración escultórica, aunque con un carácter propio y una factura que, si bien es de gran calidad, no alcanza la exuberancia de su vecino.
El foco de atención en el exterior es la ventana central del ábside, una auténtica joya escultórica. Está enmarcada por tres arquivoltas; la más externa presenta un delicado angrelado o arco polilobulado. Estas se apoyan sobre columnas con capiteles historiados que son un libro abierto para quien sabe interpretarlos. En el lado derecho, se pueden distinguir figuras como un sacerdote en oración con los brazos abiertos, la representación de una ciudad amurallada y una cabeza masculina finamente tallada. En el lado izquierdo, la iconografía se vuelve más simbólica, con motivos geométricos, cabezas de felinos, estrellas de seis puntas (una posible alusión solar), otra cabeza, esta vez femenina, y la recurrente imagen en el románico alavés de un águila capturando una liebre.
El acceso meridional, resguardado bajo un pórtico añadido en épocas más recientes, también retiene su esencia medieval. Presenta una puerta de arcos apuntados, signo de la transición hacia el gótico, con capiteles que continúan la narración: motivos vegetales, la lucha entre un felino y una serpiente, y complejas formas geométricas a base de círculos y cruces entrelazadas.
El Tesoro Oculto y Problemático del Interior
Si el exterior es una promesa, el interior de la Iglesia de Santa Columba alberga un tesoro tan sorprendente como agridulce. Las paredes estuvieron decoradas con pinturas murales de motivos florales, un hallazgo de gran valor para el arte medieval alavés. Aún más espectacular es una ventana en el ábside, invisible desde fuera y oculta tras el retablo neoclásico de 1777, que conserva una policromía vibrante. Quienes han podido verla describen una exuberancia de color, donde tonos rojos, amarillos y azules se mezclan en formas y motivos geométricos desde la base hasta los capiteles de sus columnas.
Aquí es donde surgen los principales inconvenientes. En primer lugar, el estado de conservación de estas pinturas murales es descrito como lamentable, una pérdida patrimonial considerable. En segundo lugar, y quizás más frustrante para el visitante, la colorida ventana absidial se encuentra completamente oculta por el retablo mayor, impidiendo su contemplación. Esta situación plantea un dilema sobre la gestión y exposición del patrimonio artístico del templo.
El Principal Obstáculo: ¿Cómo y Cuándo Visitar?
La mayor dificultad que enfrenta cualquier persona interesada en conocer la Iglesia de Santa Columba es su accesibilidad. Basado en las experiencias de visitantes, el templo permanece cerrado con llave de forma habitual. No existe un horario de apertura regular ni información pública sobre los horarios de misas, lo que hace que la visita al interior sea una cuestión de suerte o de una planificación muy proactiva. La única vía parece ser contactar a través del número de teléfono disponible (656 76 38 00) para intentar concertar una visita, aunque sin garantías de éxito. Aquellos que buscan información sobre Iglesias y Horarios de Misas en la zona deben saber que esta parroquia no funciona como un templo de puertas abiertas al público general, sino más bien como un monumento cuyo acceso es restringido y depende de la disponibilidad del responsable.
Opiniones y Veredicto Final
Pese a los obstáculos, la valoración general de quienes han podido apreciar la iglesia, aunque sea solo por fuera, es muy positiva, alcanzando una media de 4.8 estrellas. Es calificada como una "joyita románica" y un descubrimiento para los amantes del arte medieval. Algunos visitantes, como descendientes de antiguos habitantes del pueblo, encuentran en ella una profunda conexión emocional, un vínculo con sus raíces.
En definitiva, la Iglesia de Santa Columba de Argandoña es un destino con dos caras. Por un lado, ofrece un magnífico ejemplo de arquitectura tardorrománica, con detalles escultóricos de gran interés que, por sí solos, justifican una parada. Por otro lado, su interior es un tesoro oculto y malogrado, cuyo acceso es el principal punto negativo. Es una visita muy recomendable para historiadores, aficionados al arte y cualquiera que recorra las iglesias románicas en Álava, pero con la advertencia crucial de que para conocerla en su totalidad es imprescindible llamar con antelación y cruzar los dedos. La falta de un horario de misa o de visita estable es su mayor desventaja, convirtiendo una joya patrimonial en un lugar de difícil acceso.