Capilla de las Alas

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C. Alfolíes, 1, 33402 Avilés, Asturias, España
Capilla Iglesia
9.2 (6 reseñas)

La Capilla de las Alas se erige como un testimonio pétreo y silencioso de la historia de Avilés, encapsulando el poder y el legado de uno de los linajes más influyentes de la villa: la familia de las Alas. Fundada en el siglo XIV, concretamente en 1346 por mandato de Pedro Juan de las Alas, esta construcción gótica no es solo un edificio religioso, sino un símbolo del cambio de mentalidad de una época, donde el prestigio individual y familiar comenzaba a buscar su perpetuidad a través de la arquitectura. Reconocida como Bien de Interés Cultural desde 1991, su valor trasciende lo meramente estético para adentrarse en las raíces históricas y sociales de la ciudad.

Un Legado Familiar y su Contexto Histórico

Ubicada estratégicamente en el flanco norte de la Iglesia de San Antonio de Padua, conocida popularmente como la Iglesia de los Padres Franciscanos, la capilla fue concebida como un panteón familiar. Su emplazamiento original era exento, junto al antiguo cementerio de la villa y los alfolíes de la sal, lo que le confería un protagonismo visual notable desde la ría. La familia de las Alas, compuesta por mercaderes, marinos y militares, tuvo un papel crucial no solo en el desarrollo de Avilés, sino también en episodios de la historia de España, con miembros destacados como Esteban de las Alas, quien participó activamente en la conquista de La Florida en el siglo XVI. Este trasfondo dota a la capilla de una relevancia que va más allá de lo local.

La construcción en sí misma es una de las mejores representaciones del gótico en Avilés. Sus muros de sillería y su planta cuadrada revelan una cuidada ejecución y una considerable inversión económica, reflejo del estatus de sus promotores. En su fachada, la portada con un arco ligeramente apuntado y el escudo de armas del linaje —un castillo alado— dan la bienvenida a un espacio que, lamentablemente, guarda sus mayores secretos a puerta cerrada.

El Principal Inconveniente: Una Visita Exclusivamente Exterior

Aquí radica el punto más crítico para cualquier visitante. A pesar de su enorme interés histórico y arquitectónico, la Capilla de las Alas no está abierta al público. Las reseñas de quienes se han acercado a ella son unánimes en este aspecto: su contemplación se limita a la fachada y a lo que se puede intuir desde fuera. Esta circunstancia puede generar una sensación de decepción, especialmente para quienes acuden atraídos por su rica historia interior.

Para mitigar esta limitación, se ha implementado una solución tecnológica: un código QR situado en el exterior que permite acceder a una reconstrucción o visita en 3D. Si bien es un recurso valioso que ofrece una ventana a lo que fue, no reemplaza la experiencia de estar físicamente en el espacio. Es un consuelo moderno para una ausencia tangible.

Tesoros Perdidos y la Memoria Histórica

La razón de su cierre al público se comprende mejor al conocer su turbulenta historia. El interior de la capilla fue profanado durante la Guerra Civil en 1936. Este acto vandálico resultó en la destrucción y pérdida de un patrimonio incalculable. Entre los tesoros desaparecidos se encontraban varios sepulcros de arcosolio con las laudas de miembros de la familia que databan de los siglos XIV y XV; una valiosa escultura de madera policromada de la Virgen con el Niño; y, sobre todo, un excepcional retablo de siete tableros de alabastro de los Gozos de María, datado alrededor de 1460, que fue hecho pedazos. Lo que hoy se podría ver en su interior es, en gran medida, la sombra de su esplendor original, lo que explica en parte la decisión de mantenerla cerrada a las visitas regulares.

La Conexión con la Iglesia de San Antonio de Padua y los Horarios de Misas

A pesar de la imposibilidad de acceder a la capilla, la visita no tiene por qué ser en vano. El edificio está adosado a la Iglesia de San Antonio de Padua (Padres Franciscanos), el templo más antiguo de Avilés, que data del siglo XII y combina elementos románicos y posteriores añadidos góticos y barrocos. Esta iglesia sí está operativa y abierta al culto, ofreciendo un contrapunto perfecto a la experiencia de la capilla.

Para aquellos interesados en la vida espiritual de la ciudad o que busquen un momento de recogimiento, consultar los horarios de misas es fundamental. La Iglesia de San Antonio de Padua ofrece servicios religiosos regularmente. A continuación, se detallan los horarios habituales, aunque siempre es recomendable confirmarlos por si hubiera cambios estacionales o por festividades especiales:

  • Horario de verano (aproximado): De lunes a sábado a las 12:00h y 19:30h.
  • Horario de invierno (aproximado): Suele mantener una estructura similar, pero es aconsejable verificarlo localmente.

Asistir a una celebración en esta iglesia no solo permite disfrutar de un acto de culto, sino también admirar el interior de un templo histórico que alberga, entre otros, el sepulcro de Pedro Menéndez de Avilés, fundador de la primera ciudad de Estados Unidos. Por lo tanto, la búsqueda de iglesias y horarios de misas en Avilés lleva directamente a este conjunto monumental, vinculando la historia de la Capilla de las Alas con la vida activa de la parroquia vecina.

Valoración Final: ¿Merece la Pena la Visita?

La Capilla de las Alas es un lugar de visita obligada para los entusiastas de la historia, el arte gótico y las genealogías locales. Es un monumento que cuenta una historia de poder, fe y, finalmente, de pérdida patrimonial. Sin embargo, el visitante debe llegar con las expectativas adecuadas: la experiencia se centrará en la contemplación de su arquitectura exterior y en la imaginación de su pasado glorioso, ayudada por la tecnología del QR.

El principal punto negativo es, sin duda, su cerrojo permanente. Pero este aspecto se ve compensado por su innegable valor como pieza clave del casco histórico de Avilés y por la posibilidad de complementar la visita con la entrada a la contigua y activa Iglesia de San Antonio de Padua, donde sí es posible participar de la vida religiosa y consultar sus horarios de misas. En definitiva, es una visita agridulce pero enriquecedora, un encuentro con un fantasma de piedra que sigue narrando, a quien quiera escuchar, los ecos de un pasado fascinante.

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