Ermita de Fátima
AtrásUn Monumento a un Sueño Inacabado: La Ermita de Fátima en Chantada
La Ermita de Fátima en Chantada no es un templo convencional. Quienes se acercan a ella buscando una iglesia parroquial al uso, con un calendario de celebraciones establecido, se encuentran con una realidad muy distinta y, en cierto modo, mucho más impactante. Se trata de una construcción colosal, un proyecto cargado de ambición y fe que quedó detenido en el tiempo, ofreciendo hoy una estampa que mezcla la grandeza arquitectónica con la melancolía del abandono.
Este edificio es el resultado material de la visión de un solo hombre: el sacerdote Emilio Eyre Lamas. Tras una estancia en Portugal en la década de 1940, quedó profundamente impresionado por la devoción que generaba el Milagro de Fátima y se propuso construir el primer santuario mariano dedicado a esta advocación en toda España. Para ello, eligió un enclave con una profunda carga histórica, un antiguo castro conocido como Centulle, en la parroquia de San Xurxo de Asma. La construcción arrancó con fervor en 1944, pero se detuvo abruptamente en 1957 por "agotamiento de recursos", dejando el esqueleto de un sueño a merced de los elementos y del paso de las décadas.
La Grandeza de una Visión Arquitectónica Única
Lo que más impresiona de la Ermita de Fátima es la audacia de su diseño. El Padre Eyre no se conformó con un único estilo, sino que proyectó un crisol de influencias que lo convierten en un edificio singular. En sus muros de piedra se pueden adivinar trazas del prerrománico, ecos visigóticos, la robustez del románico de inspiración asturiana y la verticalidad del gótico. A esta amalgama se suma una sorprendente influencia céltico-irlandesa, visible en detalles como las cruces gaélicas, fruto de los viajes del sacerdote a Irlanda. Esta mezcla da como resultado una especie de basílica-fortaleza que parece extraída de otra época y lugar.
La cimentación sobre el poblado castreño no fue un mero detalle. Durante las obras iniciales, salieron a la luz diversas estructuras y restos arqueológicos. La intención del Padre Eyre era crear un museo anexo para exhibir estos hallazgos, un plan que, como el templo principal, nunca llegó a materializarse por falta de apoyos. Pese a estar inacabada, la estructura permite apreciar la magnitud del proyecto: arcos descomunales, espacios interiores de proporciones sorprendentes y una sensación de solidez que ha resistido más de medio siglo de abandono.
El Contraste: La Realidad de la Negligencia
Frente a la nobleza de su historia y arquitectura, la situación actual del santuario es desoladora. Las opiniones de los visitantes reflejan una profunda tristeza y frustración. Se describe su estado como "pésimo" y su apariencia como "post-apocalíptica". El paso del tiempo ha sido duro, pero el daño más visible proviene de la mano del hombre. Muchas de sus hermosas vidrieras han sido rotas deliberadamente y los muros interiores han sido objeto de pintadas y vandalismo.
El entorno, que debería realzar la belleza del edificio, contribuye a la sensación de abandono. La maleza crece sin control, cercando la construcción, y algunos testimonios señalan que la parte trasera ha sido utilizada de forma indebida como vertedero improvisado. Es una imagen descorazonadora que lleva a muchos a preguntarse cómo un patrimonio de tal valor puede encontrarse en semejante estado de desprotección. La crítica es unánime: con una rehabilitación adecuada, este lugar no solo recuperaría su dignidad, sino que se convertiría en un potente foco de atracción cultural y turística para la comarca.
Información sobre Servicios Religiosos y Horarios de Misas
Es fundamental aclarar una cuestión clave para muchos visitantes. Debido a su condición de edificio inacabado y en estado de abandono, la Ermita de Fátima no es un lugar de culto activo. Por lo tanto, no existen horarios de misas regulares, ni se celebran misas dominicales u otros oficios religiosos. La calificación de "operacional" que puede encontrarse en algunos directorios se refiere a que el sitio es accesible para ser visitado, pero no a que funcione como una iglesia en servicio. Quienes busquen iglesias con misas hoy en la zona deberán dirigirse a otros templos de Chantada que sí mantienen una actividad litúrgica regular.
¿Merece la Pena la Visita?
A pesar de todo lo expuesto, la respuesta es un rotundo sí, siempre que el visitante sepa qué esperar. No encontrará un templo pulcro y en funcionamiento, sino un monumento a la perseverancia y, a la vez, un símbolo de la fragilidad de los grandes proyectos. Es un lugar que invita a la reflexión, perfecto para amantes de la historia, la arquitectura singular y la fotografía. La atmósfera que se respira entre sus muros de piedra es única, una mezcla de solemnidad, historia y decadencia que no deja indiferente.
Visitar la Ermita de Fátima es asomarse a la historia de un sacerdote visionario, Emilio Eyre Lamas, que falleció en 2002 sin ver cumplido su gran anhelo. Es contemplar un proyecto que, incluso en ruinas, demuestra una ambición y una belleza extraordinarias. Es, en definitiva, una experiencia que genera sentimientos encontrados: admiración por lo que pudo ser y una profunda pena por lo que es hoy, pero que sin duda perdura en la memoria.