Ermita San Bartolome
AtrásLa Ermita de San Bartolomé se erige en Fontanales como un testimonio arquitectónico y espiritual de gran calado histórico para la localidad. Fundada originalmente hacia 1635 por iniciativa de Juan Mateo Trujillo, esta construcción no es solo un lugar de interés, sino el verdadero núcleo a partir del cual se desarrolló la vida y el trazado del pueblo. Su valor patrimonial es, por tanto, incalculable, representando siglos de historia, fe y comunidad. A simple vista, el edificio presenta una estampa cuidada, con una fachada que evoca la sencillez y el encanto de la arquitectura rural canaria, un aspecto que muchos visitantes aprecian y que se complementa con unos jardines bien mantenidos en sus alrededores.
Una Joya Histórica con un Presente Incierto
La historia de este templo es compleja y ha pasado por diversas fases. La edificación actual data principalmente de una reconstrucción en 1872, aunque conserva elementos de épocas anteriores. A lo largo de los siglos, fue objeto de ampliaciones y reformas, como la de 1814-1815, que extendió su nave central. Sin embargo, su papel como centro de culto principal cambió drásticamente con la construcción de una iglesia parroquial nueva y más grande a pocos metros de distancia en la década de 1960, ya que la ermita no reunía las condiciones de espacio y conservación necesarias para la actividad parroquial. Desde entonces, la antigua ermita fue desacralizada, lo que significa que ya no se utiliza para el culto regular. Este hecho es fundamental para comprender su estado actual.
Esta situación ha derivado en uno de los puntos más controvertidos y dolorosos para quienes valoran el patrimonio. Existen testimonios de visitantes, como el de una usuaria llamada Beatriz, que denuncian con gran pesar que el interior de esta ermita del siglo XVII se utiliza como un almacén improvisado. Esta percepción de abandono institucional, señalando una posible negligencia por parte de las autoridades competentes, genera una profunda frustración. Ver un edificio con tanto significado histórico relegado a funciones de depósito es, para muchos, un atentado contra la memoria colectiva del lugar.
La Experiencia del Visitante: Entre la Belleza y la Decepción
Quienes se acercan a Fontanales con la intención de conocer sus iglesias y horarios de misas deben tener claro que la Ermita San Bartolomé no ofrece servicios religiosos. La actividad litúrgica se concentra en la nueva Parroquia San Bartolomé. Por lo tanto, buscar horarios de misas en Fontanales llevará inevitablemente al nuevo templo. La ermita, por su parte, suele permanecer cerrada al público, una circunstancia que confirman varios visitantes que se han encontrado con sus puertas cerradas, pudiendo admirar únicamente su exterior.
Aun así, su fachada y emplazamiento en la plaza la convierten en un punto de interés fotográfico y arquitectónico. Sin embargo, este disfrute visual a menudo se ve menoscabado por un problema logístico: la presencia constante de coches aparcados justo delante de la entrada. Este detalle, que puede parecer menor, afecta negativamente la experiencia, dificultando la contemplación y la captura de imágenes limpias de este bien histórico. Es una crítica recurrente que evidencia una falta de planificación para proteger y realzar el entorno del monumento.
Aspectos Positivos y Negativos a Considerar
Para ofrecer una visión equilibrada, es necesario sopesar los diferentes aspectos de la Ermita San Bartolomé desde la perspectiva de un potencial visitante.
Puntos a Favor:
- Valor Histórico: Es el edificio religioso más antiguo de Moya y la piedra angular sobre la que se construyó Fontanales. Su historia, ligada a figuras como Juan Mateo Trujillo, es rica y fascinante.
- Atractivo Exterior: A pesar de las críticas sobre su interior, el exterior está bien conservado. Su arquitectura tradicional canaria y los jardines cuidados ofrecen una imagen pintoresca y agradable.
- Ubicación Céntrica: Situada en la plaza del pueblo, es fácilmente accesible y está rodeada de otros servicios, como cafeterías, lo que permite integrarla cómodamente en un paseo por Fontanales.
Puntos en Contra:
- Uso Interno Inadecuado: La denuncia más grave es su presunto uso como almacén, lo que representa un desaprovechamiento y una falta de respeto por su valor patrimonial.
- Cerrada al Público: La imposibilidad de acceder a su interior es una fuente de decepción para turistas y curiosos de la historia, limitando la visita a una contemplación superficial.
- Entorno Descuidado: El aparcamiento indiscriminado en su fachada afea el conjunto y denota una falta de protección de su entorno monumental.
- Opacada por el Nuevo Templo: Inevitablemente, la ermita queda en un segundo plano frente a la nueva iglesia, que es más grande, activa y alberga la venerada talla de San Bartolomé del imaginero José Luján Pérez.
la Ermita de San Bartolomé de Fontanales es un lugar de dualidades. Por un lado, es un tesoro histórico indispensable para entender el origen y el alma del pueblo. Su arquitectura exterior y su emplazamiento invitan a una visita. Por otro lado, la realidad de su estado interno y su inaccesibilidad generan una sensación agridulce. Para los interesados en la historia y la arquitectura de Canarias, sigue siendo una parada obligatoria, aunque se recomienda gestionar las expectativas: es un monumento para ser admirado desde fuera, un vestigio histórico cuyo presente plantea serias preguntas sobre la conservación del patrimonio en el ámbito rural.