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Ermita de la Magdalena

Ermita de la Magdalena

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Diseminado Anguiano, 159, 26322, La Rioja, España
Capilla Iglesia
9.4 (9 reseñas)

La Ermita de la Magdalena se erige en un paraje natural a aproximadamente un kilómetro y medio del núcleo urbano de Anguiano, en La Rioja. No es simplemente un edificio religioso más; es el epicentro de una de las tradiciones más antiguas y espectaculares de España: la Danza de los Zancos. Este hecho define por completo la percepción y la realidad de la ermita, convirtiéndola en un destino que trasciende lo puramente devocional para adentrarse en el corazón de la cultura riojana. Su valoración general es notablemente alta, un reflejo del profundo aprecio que tanto locales como visitantes sienten por este lugar cargado de significado.

El Alma de una Tradición Ancestral

Lo más destacable de la Ermita de la Magdalena es su papel insustituible en las festividades en honor a su patrona, Santa María Magdalena. Es aquí donde comienza y culmina el ciclo anual de la famosa Danza de los Zancos, declarada Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial. Las referencias escritas a esta tradición datan de al menos 1603, aunque se cree que sus orígenes son mucho más antiguos. La ermita custodia la imagen de la santa durante el invierno, y en mayo, durante las Fiestas de Mayo, se celebra la "bajada de la Santa", una romería en la que la imagen es llevada en procesión hasta la iglesia parroquial de San Andrés, en el pueblo.

El evento principal, sin embargo, ocurre alrededor del 22 de julio, día de la festividad. Durante estas fiestas, ocho jóvenes danzantes, ataviados con coloridos trajes y subidos a zancos de madera de haya de unos 45-50 centímetros de altura, realizan su vertiginoso descenso por la empedrada "Cuesta de los danzadores" girando sobre sí mismos. La ermita es, por tanto, el punto de partida simbólico de estos rituales. La devoción y la tradición se entrelazan de tal manera que es imposible entender una sin la otra. Visitar este lugar durante estas celebraciones litúrgicas y culturales permite vivir una experiencia única, observando cómo todo un pueblo se vuelca en un ritual que ha pasado de generación en generación.

Un Entorno de Paz y Naturaleza

Más allá de la efervescencia de las fiestas, la Ermita de la Magdalena ofrece un remanso de paz. Ubicada en un entorno rural, rodeada de la naturaleza que abraza el camino, invita a la reflexión y al sosiego. Tal como mencionan quienes la han visitado, el trayecto de aproximadamente 1.5 kilómetros desde el cruce de la carretera es una parte integral de la experiencia. Este paseo, que para algunos podría ser un inconveniente, es para muchos una oportunidad de conectar con el paisaje riojano. El edificio en sí, una construcción barroca del siglo XVIII, se alza imponente y bien conservado. En su interior, una reja, también del XVIII, separa la capilla mayor del resto de la nave. Detalles como una fuente cercana, descrita como "interesantísima" por un visitante, añaden encanto al conjunto, convirtiéndolo en un lugar idóneo para pasar el día, e incluso para comer en sus alrededores durante la romería, una costumbre arraigada entre los locales.

Consideraciones Importantes para el Visitante

Pese a su enorme valor cultural y su atractivo entorno, existen varios aspectos que los potenciales visitantes deben tener en cuenta, los cuales pueden ser considerados desventajas dependiendo de las expectativas y necesidades de cada uno.

Accesibilidad y Ubicación

El principal desafío es el acceso. La ermita se encuentra en "Diseminado Anguiano", lo que indica su ubicación apartada. El camino de 1.5 km, aunque valorado por su belleza, no es apto para todo el mundo. Personas con movilidad reducida, familias con carritos de bebé o personas mayores pueden encontrar el trayecto difícil. No es un lugar al que se llegue cómodamente en coche hasta la misma puerta, sino que requiere un esfuerzo físico que forma parte de su carácter casi de peregrinación. Esta característica, que le confiere un aura especial, es a la vez su mayor barrera física.

Información sobre Horarios de Misas y Apertura

Un punto crucial para quienes buscan un lugar de culto es la disponibilidad de servicios religiosos. Es fundamental entender que la Ermita de la Magdalena no funciona como una parroquia convencional. No existen horarios de misas regulares, ni se puede esperar encontrar una misa dominical cada semana. Su uso litúrgico está casi exclusivamente reservado para las festividades señaladas: la bajada de la santa en mayo, las fiestas de julio y la subida o "Acción de Gracias" el último fin de semana de septiembre, cuando la imagen regresa a su morada invernal.

Por lo tanto, si alguien quiere buscar misa para asistir a una celebración ordinaria, esta no es la opción adecuada. Las iglesias cercanas en el propio pueblo de Anguiano, como la Parroquia de San Andrés, son las que centralizan el culto regular. La ermita permanece cerrada la mayor parte del año y su valor reside en su función ceremonial y simbólica. Es imprescindible verificar las fechas de los eventos con el Ayuntamiento de Anguiano o fuentes locales antes de planificar una visita con fines religiosos.

Servicios e Infraestructura

Al ser un enclave rural y un edificio histórico, las comodidades son prácticamente inexistentes. No hay que esperar encontrar aseos públicos, tiendas o restaurantes en las inmediaciones. Los visitantes deben ser autosuficientes, llevando consigo agua y cualquier otra cosa que puedan necesitar, especialmente si planean pasar un tiempo prolongado en la zona. La experiencia es rústica y auténtica, lo que implica una falta de los servicios modernos que se encontrarían en otros puntos de interés más urbanizados.

En definitiva, la Ermita de la Magdalena es mucho más que una simple construcción. Es un monumento vivo, indisociable de la identidad de Anguiano y custodio de una tradición que asombra por su riesgo y belleza. Su visita es altamente recomendable, pero debe hacerse con la perspectiva correcta. No es un templo para el culto diario, sino un destino para ser apreciado por su inmenso peso cultural, su historia y la serena belleza de su emplazamiento. La mejor manera de captar su esencia es, sin duda, planificando el viaje para coincidir con las fiestas de Santa María Magdalena, cuando la ermita cobra vida y muestra al mundo su verdadera y espectacular razón de ser.

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